“JULIETA:
Si el manto de la noche no me cubriera el rostro
verías cómo se encienden de rubor mis mejillas
al recordar las palabras que me has oído esta noche.
Quisiera cambiarlas, quisiera desdecirme,
pero… ¡Todo sería en vano!
¿Me amas? Sé que me dirás que sí
y yo te creeré. Pero si lo juraras
podrías traicionarte. Dicen que Júpiter
se ríe de los perjuicios del amor… ¡Ah, Romeo!
Si de veras me amas, dilo sinceramente;
y si piensas que he sido una doncella fácil,
me pondré esquiva y difícil, y me enojaré
para hacer que me ruegues.
Pero te amo demasiado, Montesco, demasiado,
y ello puede hacerte creer que soy fácil.
¡Por favor, haz fe de que soy más sincera
que las que fingen con grande astucia!
Te confieso, sí, que habría disimulado más
si tú, sin que yo lo sospechara, no hubieras escuchado
declarar por ti mi ardoroso amor. Perdóname,
pues, y no creas que mi amor es sólo ligereza
encubierta por la oscuridad de la noche.”
William Shakespeare; Romeo y Julieta. (fragmento)
El Acto II, Escena II es mi parte favorita de ésta obra. La parte en donde los dos amantes, bajo la oscuridad de la noche, con el corazón a reventar y con el miedo de ser descubiertos, se declaran mutuamente, jurándose amor –“no jures por la inestable luna…”- pese a que las adversidades estaban al asecho.
Yo y mis entradas rancias. Por lo menos esta es un poco más “intelectual” que la anterior. Ustedes se preguntarán ¿Por qué escribió eso? Tal vez es porque me siento así y, a la vez, no.
No es nuevo que me considere una persona extraña, pero, dentro de mis extrañezas, soy bastante anormal. Me explico. Quizás es la edad, pero lo dudo, ya que siempre he sido así. Soy una persona que idealiza demasiado a la gente, entro en una especie de trance, hasta que pasa “algo” y la neblina se va. Me doy cuenta de cómo es realmente esa persona y comienzo a hacer mis propios juicios. A veces termina en una amistad muy fuerte y, en otros casos, una ruptura total de lazos. Y eso me pasa siempre que creo estar enamorada, cuando no es más que un “me gusta esa persona”. Hay una gran diferencia entre lo uno y lo otro.
Humm… No sé como explicarlo, a veces me enamoro de seres incorpóreos, gente que no existe… Ni siquiera me los imagino, pero estoy constantemente en un estado dulce, como cuando se está enamorada. Yo creo que va en mi personalidad el ser soñadora y sentimental hasta las patas. Siempre estoy así, lo veo como algo dulce, hasta el punto de tener un escozor en la nariz o al punto de marearse. Y toda esa intro para explicar algo así de extraño que ni siquiera se entiende. Dah~!
Besos a los que lean esto, porque sé que les importo y por eso los quiero demasiado~